poco a poco, al ir oscureciendo, la sombra fue avanzando sobre ella, rojiza, terrible como la furia de los dioses
........... parecía que algo iba a suceder, o nada... tal vez nunca más nada
a punto de volverse total el eclipse, la luna se convirtió en un ojo, el ojo brilloso de un gato que caminaba sigilosamente para no espantar a su presa
de pronto el gato se detuvo y, maullando, miró al cielo... y no pudo hacer otra cosa que quedarse inmóvil y contemplar embelesado el eclipse que justo en ese momento ocultaba por completo la luna
