miércoles, 27 de febrero de 2008

patáfora eclipsada

detrás de los árboles la luna aparecía amarilla, inmensa... la primera señal de que la esperada noche comenzaba
poco a poco, al ir oscureciendo, la sombra fue avanzando sobre ella, rojiza, terrible como la furia de los dioses
........... parecía que algo iba a suceder, o nada... tal vez nunca más nada
a punto de volverse total el eclipse, la luna se convirtió en un ojo, el ojo brilloso de un gato que caminaba sigilosamente para no espantar a su presa
de pronto el gato se detuvo y, maullando, miró al cielo... y no pudo hacer otra cosa que quedarse inmóvil y contemplar embelesado el eclipse que justo en ese momento ocultaba por completo la luna


2 comentarios:

Unknown dijo...

olidaste mencionar las personas con las que asististe

Silvia dijo...

jajaja, nop, ahí estabamos, tu incluida... y también un gato ;)